Big in Japan: comprando discos en el país del sol naciente

¿Es conveniente comprar discos en Japón?

Se sabe que los discos japoneses tienen un lugar especial en la industria discográfica. Sus cuidadas ediciones, la obsesión por incluir material extra (ya sea canciones o regalos como postales o afiches), el característico Obi (cinta de cartón que entrega datos del disco) y el riguroso control de calidad en materiales y sonido, son motivos suficientes para considerar a los discos japoneses como parte de la élite del vinilo mundial. 

Alguna vez Ignacio “Nes” Rodríguez, jefe de BYM Records, me contó el mito de que los japoneses, luego de atestiguar el debacle de los vinilos a inicios de los 90, decidieron destruir toda la maquinaria de punta que los hacía los productores más preciados del mercado. Así, nadie más podría comprar o copiar el “modelo nipón”. A esta leyenda,  agreguemos algo de lo que sí estamos seguros con toda certeza: algunos artistas deciden sacar ediciones expresamente para el mercado japonés (fanático y pudiente) las que no están disponibles en ninguna otra parte del mundo salvo en costosas reventas por Internet.

Estas razones, sumadas a las siempre misteriosas reglas del mercado, influyen en el precio de comercialización de dichas ediciones. Por ejemplo, si uno se da una vuelta por el persa Bío Bío y se hace de un disco como el «Rumours» de Fleetwood Mac editado en EEUU o Europa, éste puede variar de precio entre 8 y 12 mil pesos. Si uno opta por la versión japonesa (hay locales que importan cada vez más ediciones de este origen), es difícil que baje de los 20 mil. Por supuesto esto ocurre en casi todos los mercados, con excepción de Japón, ya que la mayoría de las veces los discos editados en el país son más baratos que una edición europea o estadounidense.

Entonces ¿es conveniente comprar discos en Japón? Sí, y una vez más compruebo los altos precios que pagamos en Chile por los vinilos incluso en comparación a una nación que es conocida por su alto costo de vida. Vamos por punto:

Si bien estos precios no abundan, es posible encontrar discos de bandas clase A en excelentes condiciones a un costo irrisorio.

Precios

Lo más bajo que pagué fue ¥100 ($800) por discos de la Yellow Magic Orchestra (YMO), una de las bandas japonesas más conocidas e influyentes en Occidente. Hasta el día de hoy me pregunto por qué estaban tan baratos. De ahí pasé a los ¥300 ($2.400), que al parecer es el precio estándar para las cajas de ofertas. Acá se encuentra de todo y como toda selección de liquidación, hay que tener paciencia para separar la paja del trigo: suelen ser decenas de cajas con unos 50 discos por cada una, muchos de artistas pop japoneses y una variada selección de discos de series de animé clásicas y queridas por cualquiera que haya nacido antes de los 90 como RobotechLady Óscar, La Fuerza G, Capitán Futuro y otras. Si bien las canciones no son las mismas que llegaban a nuestras pantallas y muchos incluyen diálogos de los cuáles no nos enteramos de nada, las ediciones son tan bien cuidadas (algunas incluyen afiches y álbumes de imágenes) que se vuelven muy tentadores, especialmente a ese precio.

Luego pasamos al rango de precios “normales”, que pueden ir desde los ¥600 a los ¥2.500 ($4.800 a $20.000). Por ejemplo, discos de bandas como Japan o los YMO no sobrepasan los ¥900, mientras que otras como Silver Apples o Tom Tom Club rondan los ¥1200. Los discos nuevos tienen un precio similar a Chile y difícilmente bajan de los $20.000; por supuesto que también hay discos muy caros, pero generalmente están sólo reservados para ediciones oscurísimas de bandas folk o psicodelia, test pressing de gente como John Lennon (!!!) o primeras ediciones escasísimas. Es decir, discos que valen una fortuna en cualquier lado.

Comentario aparte, se sabe que los japoneses son los Indiana Jones de los vinilos, especialmente en nuestro continente: barrieron con (casi) todas las primeras ediciones de discos como “El Inca” de Wara (Bolivia), y obras de Antonio Smith (Chile-Argentina), Tito (México),  Traffic Sound (Perú),  Bubu (Argentina), Génesis (Colombia), en otras palabras, lo más buscado del progresivo latinoamericano. Por eso si hay un lugar donde encontrar joyas es en Japón y, probablemente, se encuentren a un precio más bajo que a través de Internet.

Disquería Mint Record 2, ubicada en el Den Den Town de Osaka. Muy buena selección de rock clásico y soundtracks.

Disquerías

En Osaka visité las disquerías de segunda mano Mint Record 2, Sound-pak, Disc J.J.  y una cuarta que no recuerdo, pero fue donde encontré los discos de YMO a ¥100. De todas formas, quedan en la zona de Den Den Town a menos de 5 minutos de distancia entre ellas. En Kioto fui a Happy Jack y Super Milk. Finalmente, en Tokio pisé la emblemática Disk Union sede Shibuya, que según el sitio especializado The Vinyl Factory, es la sexta mejor disquería del mundo y la contigua HMV Records, que no se queda muy atrás en calidad. Me di una vuelta también por el barrio de Shimokitazawa, que vendría a ser algo así como nuestro Barrio Lastarria, y la verdad es que en temas de vinilos la comparación se ajusta: precios inflados y cierto aire de esnobismo en las vitrinas.

Además de los buenos precios que se pueden encontrar en la gran mayoría de tiendas, impresiona lo meticulosos y ordenados que son sus locatarios. Y esto rige para todas, desde la pequeña Sound-pak atendida por una sola persona (que escuchó compulsivamente el “Dark Horse” de George Harrison, lo cual lo agradecí con todo el corazón), a la inmensa HMV con un staff de más de 15 individuos que te prestan atención personalizada. Salvo las cajas de ofertas, todo lo demás está rotulado. Y no hablo de un rotulado rock-electrónica-heavy metal. No, todos los estilos y sub estilos posibles, llegando al extremo, en el caso de Disk Union, de hacerlo por nombre de artista. No por letra, por el exacto nombre de la banda o solista, ¡aunque tuviera un solo disco! Esto ayuda mucho cuando andas corto de tiempo o buscas discografías específicas.

Venta callejera de Disk Union en el barrio de Shimokitazawa. Hasta las cajas de ofertas tenían un orden y rotulado.

Lo otro es que salta a la vista es que realizan una revisión uno a uno de los discos usados que ponen a la venta: cada carátula viene con un rótulo sobre el estado del acetato, además de que agregan una bolsa protectora sobre el disco, dejando el sobre original como alternativa. Cada disco que te llevas incluye una bolsa para la carátula. De más está decir que la bolsa es de excelente calidad. Otra cosa a destacar de las disquerías japonesas es que en la mayoría de ellas puedes escuchar los discos, sean viejos o nuevos. Para esto tienen un set de tornamesas con sus respectivos audífonos (con el tiempo me he dado cuenta que es aquí en Chile donde son más mezquinos con aquello). Las diferencias de precios entre las tiendas no sobrepasan los $4.000 dependiendo del estado del vinilo, la edición y, ciertamente, el criterio de los encargados del establecimiento.

(Por último, pero no menos importante)…

Atención del personal

Si bien no todos los y las trabajadoras hablan inglés (no tendrían por qué hacerlo tampoco), con que les pases un papel con el nombre del disco apuntado, te prestan toda la ayuda del mundo. Si por ahí hay alguno con el que puedas improvisar alguna charla en inglés, hay que hacerlo, ya que por lo general, saben mucho de música. De paso, te pueden recomendar algunas joyas japonesas de las que no tenías idea, y que si no fuera por un viaje al país del sol naciente, seguirían en lo más profundo de la noche.

Discos como estos abundan. ¿Sabrán los japoneses que en el fin del mundo algunos vibrábamos con la historia de María Antonieta y Óscar, su protectora travestida?

1 comentario en «Big in Japan: comprando discos en el país del sol naciente»

  1. Excelente nota. Yo soy fan de Disk Union como en 4 versiones diferentes. Una maravilla. Allí he encontrado desde ediciones originales de Violeta Parra, hasta los Tango de Charly Garcia y Pedro Aznar.

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